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Aspectos nutricionales
Aspecto alimentarios Tanto el pelo, como la piel y las uñas, se
encuentra en constante renovación y su metabolismo y regeneración
se relacionan en forma directa con el tipo de alimentación, del
mismo modo que su belleza esencial. Además, las células del bulbo
piloso presentan la característica de tener una velocidad
reproductiva mayor que otras del organismo. Esa es la razón por la
cual el crecimiento del cabello humano es rápido y además
condicionado a los trastornos del metabolismo o del sistema
endocrino. La existencia de cabello demasiado seco o graso, o lo
que es peor, la caída de cabello suele ser el primer indicio de un
problema interno del organismo. En consecuencia, al existir una
relación directa entre los nutrientes de los alimentos y el
metabolismo y éste con la forma de crecimiento del folículo
piloso, podemos afirmar que el aspecto del cabello guarda directa
relación con el tipo de alimentación de las personas.
Las deficiencias nutritivas terminan debilitando la estructura del
folículo piloso, causando roturas y un regeneramiento lento, lo
que deriva en cabellos que se alejan de su belleza natural. Estos
trastornos con el pelo pueden ser corregidos con una dieta
apropiada y equilibrada. Dentro de los micronutrientes, los más
importantes son la vitamina A, vitamina B, la biotina, vitamina C,
cobre, hierro, zinc y el cromo. Dentro de los macronutrientes, los
más importantes son las proteínas. No tenemos que olvidarnos la
importancia de la ingesta diaria del agua, (a veces se puede
sufrir estados temporales de deshidratación durante el ejercicio
intenso o la práctica de deportes), que está presente en todos los
procesos metabólicos. Se debería ingerir de 6 a 8 vasos de agua o
líquidos diariamente. Por lo tanto, cualquier déficit vitamínico,
mineral o proteico puede ocasionar debilidad, fragilidad y caída
de cabello. La falta de hierro que presentan las personas que
sufren anemia o una deficiencia en hierro, incluso sin llegar a
padecer anemia, puede ocasionar el deterioro del cabello, e
incluso su caída.
Los macronutrienes y caída del cabello (las proteínas y
grasas):
En cierto tipo de dietas hipocalóricas, se disminuye la
proporción de proteínas por debajo de la necesidad diaria,
lo cual puede condicionar que el cabello crezca débil,
adquiriendo un aspecto más fino y delgado, opaco, lejos de
su belleza inherente. De ello puede resultar un cabello
quebradizo, que abre sus puntas y lo que es más importante,
que su caída sea precoz. Para mantener un buen aporte de
proteínas de alta calidad biológica, deben incorporarse a la
dieta el porcentaje suficiente de huevos, productos lácteos
y pescado. El aporte de las grasas en la alimentación, esta
determinado por la presencia de las grasas de origen vegetal
(frutos secos y aceite de oliva) que evitan tener el cabello
seco y quebradizo. Otro tipo de grasa indispensable para el
crecimiento del cabello es el ácido linoleico (presente en
el aceite de girasol y de soja) que es esencial para el
cabello crezca fuerte y con brillo. Muchas veces ocurre, que
las personas que se alimentan con dietas que incorporan un
porcentaje excesivo en grasas o hidratos de carbono pueden
presentar eccema y prurito en el cuero cabelludo, que lleva
al rascado y al posible debilitamiento de la raíz capilar.
Los micronutrienes y la caída del cabello: (La Biotina, el
Acido Folico, El Cromo y el Zinc)
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La asociación de biotina y ácido fólico es
necesaria para el metabolismo de los tejidos que tienen
células de multiplicación rápida, como es el caso de las de
los tegumentos: el cabello, la piel y las uñas. Para las
personas que siguen una dieta saludable, la deficiencia de
biotina es rara. Además de absorberlo a través de las comidas,
la biotina se genera por las bacterias saprófitas
intestinales. La biotina se halla en los huevos, el hígado y
los cereales. El ácido fólico además de participar en la
multiplicación celular de las células epidérmicas y del bulbo
piloso, actúa en formación de leucocitos y eritrocitos y en la
síntesis de diversos neurotrasmisores. |
Se encuentra en las verduras, el la naranja, la remolacha, el
brócoli, el hígado y en algunos cereales. Muchos médicos
dermatólogos son consultados por personas que sufren pérdida de
cabello, que está relacionada por el tipo de alimentación que
utilizan. Para ser una dieta adecuada y completa, tiene que
existir equilibrio en los micronutrientes (vitaminas, minerales y
electrolitos). Dentro de estos últimos son importantes el Zinc y
el Cromo, ya que intervienen en varios procesos bioquímicos del
organismo. La deficiencia de Zinc en la dieta, puede originarse en
la elección de una dieta hipocalórica, a un déficit en absorción
intestinal, a la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas, o el
consumo de ciertos medicamentos como los diuréticos. Cuando los
niveles de Zinc en sangre, son inferiores a los normales, puede
ser la causa que una persona tenga su cabello seco, quebradizo,
precipitando su caída precoz. El déficit de Cromo en la dieta
puede causar trastornos en el metabolismo de los glúcidos y las
grasas, alterando los niveles de de glucosa y colesterol
sanguíneos. Llama la atención que estas personas pueden sufrir una
caída difusa y un aumento del nivel de azúcar en sangre, como los
enfermos diabéticos.
Lo que se debe comer para evitar el debilitamiento de la
belleza del cabello y su posterior caida
Existen cierto tipo de alimentos, que ingeridos adecuadamente, a
la hora correcta y en cantidades y proporciones suficientes,
pueden mejorar y aumentar el trofismo piloso, ocasionando un
crecimiento vigoroso del cabello. Las faneras, piel y uñas,
incluyendo el cuero cabelludo también mejorarían su aspecto con
una dieta adecuada. Los vegetales, representados por las ensaladas
y las frutas deberían constituir la tercera parte de los alimentos
consumidos al menos cinco días a la semana. Para un equilibrio
energético el organismo precisa de los carbohidratos. Estos se
encuentran en forma abundante en verduras, frutas y cereales. En
cuanto a las proteínas, puedes ingerirlas principalmente en la
carne y también en huevos, en la leche, en las legumbres y en los
cereales. Para un equilibrio energético en nuestro organismo nada
mejor que los carbohidratos. Estos debes buscarlos en las frutas y
en cereales integrales que son los mejores. Los productos lácteos
que se ingieran, tienen que ser descremados y de baja calorías.
Con respecto a la incorporación de carbohidratos de alto índice
glucémico en la alimentación, hay que reducir papas, pastas y pan,
ya que se transforman en glucosa y estimulan la producción de
insulina. Con respecto a la las bebidas alcohólicas, se recomienda
beber con moderación, ya que su exceso puede hacer descender los
niveles de Zinc, acido fólico, vitamina C y B. Se debería limitar
los pocillos de café diarios, ya que el exceso de la cafeína que
se encuentra en el mismo puede reducir los niveles de vitaminas B
y C como la concentración de ciertos minerales como el Zinc y el
Potasio. No se aconseja que en la dieta se incorporen
habitualmente comidas hipergrasas, frituras, chocolates y helados
cremosos.
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